jueves, 27 de agosto de 2009

reflexiones de finales de agosto

Sigo sola en la oficina, más colgada que un pesaco. La gente ya ha vuelto de vacaciones. Y hay camiones y caminoetas y camionetitas por la diagonal tocando los huevos a las 9 de la mañana. Se respira esa amabilidad inconfundible de: " como me gusta trabajar con este calor, es fantástico, amo mi trabajo y amo la vida"

Siguen siendo noches de verano raras. A pesar de que yo soy de las que se va a dormir a las 11 y media porque al día siguiente trabaja, el margen de tiempo desde que ceno hasta que me voy a sobar está lleno de noticias de cambios; cambios ajenos, pero cambios.

Tengo la gran suerte de compartir el día a día, así de manera literal, con alguien que se merece todos los respetos del mundo habidos y por haber. Es de esas personas que llora por dentro para no hacer llorar a los demás. Es de esas personas que es fuerte por dentro, para no acojonar a los que la rodean. Es grande. ES MUY GRANDE.

Fuera de la oficina están haciendo obras y están los paletas con sus porrones y sus bocadillos de panceta, arriba y abajo. Dedicando miradas sucias que sólo se aprenden en la obra. Sudados, sudadísimos y resudados. Hay nacionales, huevones, críos porretas...es un poco como esa familia de paletas bakalas que se ponen en la playa con su loro y su flamenko pop (con lo bonito que es el flamenco, cantado, tocado y bailado), sus bocatas de chorizo, con esos niños gorditos que te REBOZAN de arena cuando pasan por tu lado, da igual que corran o no, lo consiguen...igual es la patosidad que les caractiriza. Tanto los obreros de la oficina, como la familia paleta dominguera de la playa se hablana gritos y comen cada media hora cosas grasientísimas.

Cambiando de tercio totalmente:
Estoy cansada del rollo ese de: "soy asistenta, llegué de Bolivia hace 4 años y aún no he conseguido que ninguna familia pija y adinerada después de que me explotaran se solidarice conmigo y me haya dado de alta en la Seguridad Social" después no dejan de pedirte trabajo por las esquinas, hasta que por fin, te crees su rollo y se lo encuentras. Desde ese momento ya sabes los posibles finales:

  • 3 meses después te dejan tirada porque vuelven a su pais. Yo me pregunto....¿cómo pueden sacarse un billete de casi 1000 euros si han cobrado una nómina de 300 euros y yo que hago 40 horas semanales he de ahorrar si me quiero ir una semana a menorca ó a ibiza? no lo pregunto porque nos tiramos el rollo de que somos super profesionales y tenemos mogollón de empatía con los trbajadores...pero me inquieta. Me inquieta muchísimo.

  • Ó que una vez hayan recibido su primera nómina también te dejen de cuelgue porque ven que les retienes X cantidad de dinero por esa Seguridad Social que pedían entre lágrima.

  • Ya si encuentran un novio de esos güebones que les gustan a ellas, apaga y vámonos. No conozco hombre más neandertal y machista que esa gente. Será cuestión de cultura, pero dios mío. Es un rollo muy de escándalo

No entiendo ese afán que tienen por ir vestidas con mallas y licras, marcando lorzas. Así no hay ni criso que trabaje eficientemente y de forma tranquila, vamos digo yo. Ha de ser de lo más incómodo. Hay algunas legales y yo no creo que sean mala gente, sólo que viven su propio y personal culebrón.

Es como que dejan de ser un poco ellas mismas sin problemas y cuando no los tienes, pues buscan nuevos....¡Cómo si la vida no fuera complicada ya de por sí!

1 comentario:

  1. Estas hecha toda una Britget Jones. Bolivia es un país encantador, donde la latitud es muy alta y tienen q abrigarse con licra y lana gruesa. No es tan facil cambiar de habitos...

    Déjalo todo y vamonos al Maxupixu...los dos solos (sin amigas, ni hermanas, ni loros)

    Un beso,

    edu

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