martes, 16 de agosto de 2011

Puig escapada



Subí 24 horas express a Puigcerda. Por desconectar. Porque barna-coñazo me tiene hasta el coño. Mi desesperación era tal que fui en tren. Un tren que va tan lento que hasta en la época en la que la esclavitud se estilaba puede que fuera más rápido. También hay que decir que los amantes de la Cerdanya mienten como descosidos diciendo que el viaje, en coche porque el tema tren es un desfase, es un momento. Que ahí todo es fácil y está cerca. La Cerdanya es un invento como concepto turístico. No sé quien lo vendió y/o inventó , pero lo hizo muy bien. No sé cómo mienten tanto. Ni es cómodo, ni está cerca de Barcelona. Si no tienes coche eres un LOSER. El targged de amante-cerdanya es muy preciso. Ente 19-25 años, estudiantes de colegios religiosos, que dicen que les gusta jugar al golf, cosa que no me creo, el golf es un deporte para viejos es imposible que con 20 años te guste esa actividad, porque no voy a tener la poca vergüenza, como la tienen ellos, de llamar a eso deporte. Puigcerda es elitisimo a tope. Son casi siempre simpáticos, casi siempre listos, guapos, unos más que otros, jóvenes, con dinero, con ERASMUS planificado, de Blanquerna, Esade. Es esa gente marciana digna de estudiar.

Subí en tren con mi madre que tenía un monazo de tabaco que en cualquier momento se encendía uno de sus BULL BRANDS , pasándose por el forro de las bragas toda ley establecida. Al llegar estaban mis tíos y padrinos. Martins me esperaba en ese antro inmundo al que insisten en ir. “El Globo” Un bar regentado por rumanos chaperos-gays y traficantes. El bar es sucio, como ellos. Decidieron cenar ahí y a mí me hicieron polvo. Me pedí un bikini que creí que era lo menos arriesgado y estuve toda la noche con miedo a devolverlo en cualquier momento. Qué asco imaginarme las manitas de delincuente chapero del rumano de turno haciéndome el puto bikini. Los rumanos son los que más asco me dan de la vida. Los moros los aguanto y algunos pakistaníes me inspiran cierta ternura. Tienen cara de buenos, aunque luego toda esta peña esté loca y se autoimmolen para matar a mogollon de peña y movidas chungas. Los rumanos tienen pinta de ser de esa gente que no se ducha pero para disimularlo se echa colonia, mucha. Es que me da asco sólo recordarlo. Antes de que volviera a Barcelona nos paramos en el putísimos globo otra vez a tomar algo. Yo pensé que era una prueba de la vida el bajar en coche a Barcelona con un gato cangándose en el asiento trasero antes de haber tomado algo en el Globo y no vomitar. Si conseguía superarlo es que era una máquina de los sacrificios sociales. Lo conseguí y al llegar a Barcelona mi novio y yo fuimos directos al fabuloso Kentucky Fried Chicken. Siempre lleno de sudacas felices y sudorosos comiendo pollo frito. El gran y socorridísimo pollo frito. Lo más guai del Kentucky Fried Chicken son esos cubiletes en los que te ponen el pollo frito. Esos cubiletes que nada más cogerlo te hacen sentir obeso. Ese cubilete que anuncia, por la grasa que ha impregnado el cartón, la bomba hipercalórica y la grasa pura que contiene. Si después de comer pollo Kentucky Fried Chicken, no amigos, no vale cualquier pollo, ha de ser el inventado por el granjero de Kentucky, y después te vas a un chino a comer y no tienes un ataque cardíaco es que eres un UFO.

Martins tiene un nuevo grupo de amigos en Puigcerda. Todos con unas caras de jesuitas que no se aguantan por ningún lado. Una secta increíble. De esos grupos de 20 personas de los cuáles unos te parecen feos, otros pijos, otros falsos, otros guapos. Eso sí que es ser un animal social. Cenamos aguantándonos las ganas de vomitar en “El Globo” y de repente apareció una manada de pijos invadiendo sin miramientos toda la zona. Como un ataque de los indios en antiguas películas del Oeste en las que sabes que no hay marcha atrás porque vienen decididos y lo han hecho muchas veces. Jesuitas hambrientos de acto social. Nos pusimos en el jardincito que había fuera porque era tantísima peña que no cabíamos en cualquier lado. Abrazos, quedadas para ir al club, explicaciones absurdos de anécdotas, cosa de las que los jesuitas son muy fans. El tema de explicar anécdotas completamente normalizadas en la sociedad en la que vivimos y que todos hemos pasado pero haciéndo creer al que escucha que la suya, su anécdota, realmente es especial y más graciosa que la del resto es una característica decisiva para saber si es de colegio religioso o no. Según el grado de implicación y de insistencia para hacer creer que su anécdota es especialmente guai también se puede llegar a saber si es jesuita. Pero eso es más difícil. Eso lo sé yo porque soy una mujer curtida. En un momento me fijé en tantísima gente que había. Alarmada y con miedo le escribí a mi hermana por watsap y le envíe una foto para que viera la gravedad del asunto. Martins estaba ocupada desplegando sus dotes entre tanto niño bien y esas cosas no le alarman. Ella es más jesuita que ninguna. Ella podría haber sido la novia rebelde del propio San Ignacio de Loyola. Es más, si San Ignacio de Loyola la hubiera conocido entre sus feligreses tendría que haber dejado la orden. Tuve miedo. Tuve más miedo que cuando en la Industrial se pegaban a la hora del patio las bandas latinas y en tu espalda podía caer sin querer un destornillador. Igual eso no me dio miedo porque iba demasiado fumada como para enterarme. Desde que ni fumo ni bebo todo me parece mucho más alarmante. Hay que tener los cinco sentidos siempre preparados. Mi hermana me contestó flipando y diciendo que parecía una secta. Mi hermana vive en el mundo real.

Las amiguísimas de mi prima son jesuitas pero podrían no serlo. Una de ellas ha vuelto de la India. No entiendo porque la gente quiere ir a países ultra pobres. Es una iniciativa que no sé si comparto aún. No sé si me parece precioso o me parece hipócrita. Lo que sí creo es que hay que ser muy valiente. Estuvo en Calcuta y hubo un momento que entre tanto monaguillo digi-evolucionado explicó un par de cosas que casi me pongo a llorar.Es muy femme fatalle sin querer serlo. También estaba la ex de la opusiana numeraria confimándome que si mi jefa tenía las uñas largas es que no era bollera. Claro, me dirás como van a hacer sus bollo-movidas si tienes uñas de rapera. Es como si tienes colmillos largos, ya verás como a tu novio le va a dar mal rollo que se la comas. Según el novio puede que le de yu-yu pero no lo suficiente como para que se la dejes de comer. Así es el complicado y profundísmo mundo de los tíos.

El momento más glorioso fue al día siguiente. Martins y yo nos quedamos con nuestra abuela tomando el sol en el jardín conversando animadamente. La conversación derivó en saber la letra del cara al sol. Fue un momento muy Intereconomía. Ahora quien lo lea pensará que somos unos fascistas en mi casa y que somo pro-nazis. No me voy a molestar en dar ninguna putísima explicación. Igual que me pica la curiosidad por saber que dicen exactametne las letras de las canciones de mi amada Britney también tengo curiosidad por saber como es el putísimo cara al sol, así que peña anclada en el pasado, no os sulfuréis, que sois muy de sulfuraros, vivir y dejar vivir y no malinterpretéis hasta el extremo más absurdo las cosas porque el mal rato os lo lleváis vosotros. A mi, en realidad, me la suda.

Seguimos con el veranoooooo

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